Historia de la Sidra

Aunque no es del todo seguro, algunas teorías afirman que fueron los celtas quienes expandieron la sidra por toda Europa. Esta bebida ha sido desde siempre un producto de gran tradición en los países de la costa atlántica, sobre todo en Francia, Inglaterra, Bélgica, Irlanda y Alemania. Habrían sido los celtas quienes introdujeron la sidra en la Península, siendo Asturias y Euskal Herria los lugares donde más sidra se produce del norte peninsular actualmente.

Su elaboración se ha mantenido tradicionalmente en los caseríos de Euskal Herria porque durante siglos se ha ido transmitiendo oralmente de padres a hijos mediante costumbres, cuentos y refranes.

Jose Uria Irastorza, autor del libro «Sagardoa», afirma que en algunas inscripciones del País Vasco anteriores al s.VII aparecen nombres y apellidos que tienen en su raíz la palabra éuskara sagar (=manzana).

La cita más antigua encontrada hasta ahora referente a los manzanales vascos data del 17 de Abril de 1014 y se trata del diploma expedido por el rey vasco Antso Andia/Sancho el Mayor de Navarra por el que otorga una donación al Monasterio de Leire y que -traducido del euskera- dice lo siguiente:

«Damos y ofrecemos en los términos de Hernani, a la orilla del mar, un Monasterio que se dice de San Sebastián, con las tierras, manzanales, pesqueras marítimas, ...». De este escrito se deduce que en aquellos tiempos ya se cultivaba la manzana para producir sidra en la zona.

Historia de la sidra en Guipuzcoa

Una de las rutas jacobeas seguida por los peregrinos que venían de Francia, atravesaba Orreaga/Roncesvalles. El peregrino Aymeric Picaud escribió la «Guía del Peregrino» hacia el año 1134 donde habla del idioma ininteligible de los vascos, y dice que todo el país está cubierto por bosques cerrados y montañas altas donde no existen ni pan ni vino ni otros muchos alimentos, exceptuando manzanas, leche y sidra.

En la Edad Media, la sidra pasó por una serie de normativas y ordenanzas que regulaban todo lo relacionado con ella, lo que pone de manifiesto su importancia cultural. En una de estas leyes se llegaba al extremo de condenar a muerte a aquel que rompiera una kupela (= tonel) con malas intenciones.

A principios del s.XX se implantaron nuevos cultivos, y la sidra se elaboraba en los caseríos para consumo propio, pero con la mejora de las comunicaciones entre los pueblos mediante la construcción de nuevas carreteras, se comercializó y aumento el consumo de sidra natural.

En la actualidad la práctica del txotx (consistente en beber la sidra natural de la nueva cosecha desde la propia kupela en la bodega donde se elabora) está ampliamente enraizada en nuestro Pueblo.